"Alzad la mirada": invitación del Papa
El 6 de junio de 2026, un avión papal aterrizó en Madrid: primera visita de un Pontífice a España en 15 años, una nación que sangró en el siglo XX por su fe y sin embargo sobrevivió...
RELIGIÓN
Juan José Alonso
6/19/20262 min read
El 6 de junio de 2026, un avión papal aterrizó en Madrid: primera visita de un Pontífice a España en 15 años, una nación que sangró en el siglo XX por su fe y sin embargo sobrevivió. León XIV llegaba cargando algo inédito: una encíclica sobre inteligencia artificial.
Magnifica Humanitas, firmada el 15 de mayo -135° aniversario de la Rerum Novarum de León XIII- es el primer documento magisterial dedicado íntegramente a la era digital. No es una condena de la IA ni un tratado técnico, sino un primer intento, desde la fe, de comprender la revolución tecnológica que transforma al mundo. Un punto de partida, no de llegada.
La pregunta que la recorre es simple en su formulación y abismal en sus implicancias: ¿qué humanidad queremos preservar mientras la IA reconfigura la vida social, el trabajo y la política? El Papa la formula con una imagen bíblica: elegir entre construir una Torre de Babel -eficiente, sin Dios- o reconstruir, como Nehemías, los muros de Jerusalén, piedra a piedra, con el ser humano en el centro.
Vale aclarar algo: la encíclica no se reduce al debate sobre si la IA destruirá empleos. Lo que el Papa pone en el centro es la dignidad del hombre avasallado por sistemas que no comprende, manipulado por algoritmos que lo clasifican sin conocerlo. La pregunta no es cuántos trabajos perderemos, sino qué nos jugamos como personas. De ahí sus argumentos más originales: la IA no es moralmente neutra -todo sistema lleva inscripta una visión del mundo- y la propuesta, más audaz, de "desarmar" la IA, sustrayéndola a la lógica de la competencia económica y geopolítica.
Hay, además, un hilo histórico deliberado: en 1891, frente al capitalismo salvaje y al comunismo revolucionario, León XIII ofreció una tercera vía, la persona humana como principio y fin del orden social. Hoy la historia rima, con un poder ya no industrial sino concentrado en corporaciones digitales que escapan del control de los Estados. El Santo Padre eligió su nombre para señalar esa continuidad: ya no alcanza con interpelar al Estado, hay que interpelar a toda la humanidad.
Un documento vale por lo que dice, pero un pontificado se lee en los gestos. El viaje a España -Madrid, el Congreso, la Misa de Corpus Christi en Cibeles, la Torre de Jesucristo en la Sagrada Familia- decía lo mismo que la encíclica: el "más que humano" no viene de la tecnología, sino de la gracia. El lema del viaje lo resumía con precisión evangélica: "Alzad la mirada".
Para Hispanoamérica, de desigualdad estructural y Estados con capacidad limitada para arbitrar la revolución tecnológica, la pregunta interpela directamente: ¿quién decide aquí cómo se usa la tecnología? La Iglesia no tiene respuestas técnicas, pero tiene una tradición que pone a la persona en el centro. Eso dijo León XIII en 1891. Eso dice León XIV hoy.
Alzad la mirada. No es solo el lema de un viaje. Es la invitación de un pontificado.
Juan José Alonso.


