Las Malvinas: una gesta nacional que no prescribe
A más de cuatro décadas del conflicto del Atlántico Sur, las Islas Malvinas siguen siendo una herida abierta en la conciencia nacional argentina. Una reivindicación justa, legítima e irrenunciable.
HISTORIA
6/18/20261 min read
Las Islas Malvinas son argentinas. Esta afirmación, lejos de ser una consigna vacía, es la síntesis de una verdad histórica, jurídica y moral que ninguna derrota militar puede borrar. A cuatro décadas del conflicto del Atlántico Sur, la causa Malvinas permanece viva en la conciencia nacional como una herida abierta y, al mismo tiempo, como una fuente inagotable de identidad patriótica.
En 1833, la Corona británica usurpó por la fuerza las islas que la República Argentina había heredado legítimamente del Virreinato del Río de la Plata. No hubo tratado, no hubo compra, no hubo cesión: hubo una ocupación imperial que desalojó a las autoridades y pobladores argentinos a punta de cañón. Desde entonces, la Argentina no ha cesado de reclamar ante todos los foros internacionales el ejercicio pleno de su soberanía sobre ese territorio austral.
El 2 de abril de 1982, las Fuerzas Armadas argentinas recuperaron las islas en un acto que, más allá de los errores estratégicos del gobierno de facto que lo ordenó, expresó el anhelo profundo y legítimo de un pueblo entero. Los soldados que combatieron en el frío del Atlántico Sur —muchos de ellos conscriptos de 18 o 19 años— no peleaban por una dictadura: peleaban por la Patria. Su sacrificio merece respeto, reconocimiento y gratitud perpetua.
La derrota del 14 de junio de 1982 no zanjó la disputa de soberanía: simplemente la devolvió al plano diplomático, donde siempre debió haberse resuelto. La resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada en 1965, ya había instado al diálogo entre Argentina y el Reino Unido. Pero Londres, amparado en la potencia de su armada y en el poder de veto del Consejo de Seguridad, prefiere ignorar el derecho internacional cuando este no le conviene.
Desde Península Criolla sostenemos que la causa Malvinas no es una cuestión de gobiernos sino de Nación. Trasciende partidos, ideologías y coyunturas electorales. Es parte del alma argentina, de esa identidad hispánica, cristiana y soberana que esta publicación defiende. Los mártires del Atlántico Sur nos obligan a no claudicar. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas —no como ilusión, sino como deber histórico irrenunciable.
Redacción.


